La fascia es un TEJIDO CONECTIVO que envuelve, sostiene y conecta todas las ESTRUCTURAS del CUERPO: músculos, huesos, órganos y nervios. Una RED CONTINUA que organiza el cuerpo como una UNIDAD. No hay partes aisladas, todo se RELACIONA.
La fascia esta compuesta principalmente por colágeno y agua, lo que le da resistencia y capacidad de adaptación.
Esta cualidad hace que responda al MOVIMIENTO, a la presión o a la alta de movimiento. Una fascia flexible permite libertad de movimientos, una fascia rígida los condiciona.
Tiene gran cantidad de TEMINACIONES NERVIOSAS, lo que la convierte en un tejido clave para la PROPIOCEPCIÓN (capacidad de percibir el propio cuerpo en el espacio).
El cuerpo se organiza en CADENAS MIOFASCIALES que son recorridas por tensión y transmisión de fuerzas que cubren varias regiones a la vez. Por lo que un movimiento en un pie puede repercutir en la espalda o en el cuello.
Mirando los asanas, los imagino como aros de tela elástica, como "banditas elásticas gigantes" que pudiéramos ponernos en el cuerpo, y luego al generar el movimiento captar todo lo que SE MUEVE con esa banda elástica.
El cuerpo funciona como un SISTEMA INTEGRADO gracias a la fascia, como un motor de infinitas PIEZAS IMPRESCINDIBLES y en relación constante y continua.
Poniendo en juego el papel de las CADENAS MIOFASCIALES, en la practica de yoga, se profundiza (o concientiza más) la forma de HABITAR los asanas.
Ya no se trata sólo de "poner el pie", "estirar el brazo", "mirar al frente", sino de PERCIBIR y COMPRENDER cómo una postura despierta una cadena completa y compromete mucho más allá.
Va cobrando sentido la frase tan escuchada en las prácticas "de la piel hacia adentro", o "desde adentro hacia afuera" o "generar espacio".
Considero que así como resaltamos la importancia de hacer movimientos en todos los planos al diseñar una práctica, ahora sería importante registrar, sumar o combinar el estímulo de dos o tres cadenas miofasciales.
La fascia se elonga, se comprime o se tuerce durante la ejecución de diferentes asanas. Estos estímulos NUTREN e HIDRATAN el tejido fascial, mejorando su elasticidad.
Con las prácticas sostenidas podemos modificar las formas corporales pero también, y fundamentalmente, la CALIDAD del movimiento experimentado, la INTEGRACIÓN de los distintos cuerpos. siempre en función de la salud.
Las posturas NO son los OBJETIVOS sino los puentes o las puertas entre el movimiento, la ORGANIZACIÓN de la fascia y los ESTADOS de CONSCIENCIA. No son meras posiciones sino VIVENCIAS de contacto e integración.
Corina Emiliano
(Profesora de yoga)


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